lunes, 30 de enero de 2012

Aferro espontáneo

Y aunque no quiera lo hago. Busco no aferrarme. No ilusionarme. Ni esperanzarme. Pero es inevitable. Es parte de mi maldita esencia. Aunque prefiero que así continúe si ser cómo soy es parte de eso. Igualmente, esto me hace tener malas jugadas. No soy de guardar tantos objetos, recuerdos, envoltorios o papelitos como antes lo hacía. Sí, alguna que otra cosa la guardo pero hace tiempo que decidí no hacerlo... o será que tal vez ya no recibo tanto como antes y eso me llevo a dejar esa costumbre, aunque seguiría así como ahora, al fin y al cabo son objetos... prefiero guardarlo en mi cabeza y sonreír cuando reaparezcan en mi memoria. Esto igualmente no significa que si me regalan una carta la dejo en cualquier parte o si me dan algo con afecto y cariño, sino que me refiero a por ejemplo un boleto o no sé, algo por el estilo. Seguramente termine contradiciéndome porque a veces me puede guardarme determinadas cosas. Igualmente lo que quiero hablar ahora, es más sobre el aferro espontáneo.


Ese que surge de un momento a otro. Más específico... percibir magia en una sonrisa o en una mirada, en un acto. Y que eso me quede en la cabeza. No me considero enamoradiza ya. Antes lo era mucho más. Pero lo que soy es... cómo decirlo, espero o esperanzo con situaciones que no quiero aceptar que son difíciles que sucedan. Hasta que me hago caer a tierra de nuevo y decirme, basta Yami no esperes más. Y ahí es cuando de nuevo tengo un mínimo grado de frustración que se acumula a otros grados de experiencias anteriores y sumados dan un número medianamente triste. No sé si está mal esperar “tanto”. No sé si está bueno sentirme algo cansada de seguir con la imagen de la clase de persona que espero y dejar todo en manos de la nada y que aparezca lo que tenga que aparecer. No sé realmente qué debo hacer. No quiero ilusionarme más. Ni perder tiempo esperando la nada misma. Por eso, prefiero ahora tomarme el tiempo para dármelo a mí misma. Y sé que completamente a mi cabeza no la controlo respecto a percibir esto nombrado, pero voy a tener que ignorar y mirar hacia otro costado. Si algo se tiene que dar, vendrá a mí, pero por ahora hasta acá llegué.  

7 comentarios:

Chasco (Flopi) dijo...

Que buen texto. Me identifica muchisimo, ya que me ilusiono y me aferro mucho a lo que quiero y así mas fácil me desiluciono. Me encanto la entrada, gracias por pasar, te sigo yo también.

Yamila Rojas dijo...

Gracias por tomarte el tiempo en leer! y más por seguirme :) un beso enorme nos estamos leyendo ♥

Juan Sebastián dijo...

Creo que el ser humano vive de la ilusión, de los sueños. Esperar muchas veces trae cosas grandiosas sin que lo imaginemos, sólo hay que ser paciente y saber apreciar el tiempo.
Bonito blog :)

Yamila Rojas dijo...

Hola :) sí, es cierto, hay que tener paciencia y no perder el tiempo sin apreciarlo, a veces bueno cuesta más y hay etapas que estas sensaciones se desbordan y me desequilibran un poco... pero luego suele calmarse nuevamente y puedo volver a estar en completa calma. Gracias por tus palabras y tu tiempo n.n ahora veo como hago para conocer tu blog porque no entiendo muy bien sobre esto ^^ un beso grande.

Juan Sebastián dijo...

Te ahorro el problema, no tengo blog :). Da gusto leer entradas como está, así que uso bien mi tiempo.
Un beso, Yami.

Yamila Rojas dijo...

Gracias por simplificármelo entonces :) buena vida Sebas ^^ !

Peter dijo...

Muchas veces yo también me cansé de esperar lo que en ese momento necesitaba. Quizás ahora tambien me pasa algo por el estilo. Pero hace rato que me dedico a otras cosas, a disfrutar del tiempo, de las personas que me hacen bien. Y eso mismo que vos dijiste al final: si algo se tiene que dar, va a llegar solo. Me parece genial que empieces a dedicarte tiempo a vos, a tus cosas. No dejes de soñar con lo que te haría feliz, porque quizás ahora no esté pero en momento menos esperado puede llegar. De eso no tengas dudas.

Un beso enorme Yam. Te quiero montones ♥