lunes, 14 de mayo de 2012

La manzana

Y parece ser inalcanzable, como mirando una manzana verde en la copa de un árbol, esperando que caiga en mis manos.
Cambiando que: ésta sabes que va a terminar madurando, cayendo, y teniendo un sabroso sabor. O tal vez sea una arenosa poco disfrutable.
Lo mío se asemeja mucho y nada a la vez, ya con ese ejemplo aclaré el por qué.
Puedo ver la manzana, puedo saber que existe, pero no cuándo caerá con exactitud, ni si la espera me dará una manzana buena o mala, si será la fruta esperada o todo lo contrario.
Y pasan los días de esa manzana, sé que es un día menos que falta para que caiga, pero en cambio la distancia de ella hacia mí es exactamente la misma. Y así día tras día. 
Por un lado la esperanza, por otro la ¿tristeza?, el desánimo, la poca motivación.
Yo espero mucho de ella, y mi espera, mi tiempo también tiene su valor... pero acaso
¿ella espera algo de mí? (Difícil creer que así fuera).
Tal vez siga muy equivocada en esta posición. Tal vez tenga que abandonar esta paciencia y dejar a esta manzana de misterios. Y sin esperar nada más, dejar que de sorpresa una caiga en mis manos.

2 comentarios:

Noira Dupont dijo...

Bonita metáfora. Y te diré que con paciencia siempre merece la pena la espera :)
Besitos de golondrina

Yamila Rojas dijo...

Precioosa! gracias por tu aliento y haber leído, besitos <3