lunes, 1 de abril de 2013






















Hasta dónde.
Convencerse. Conformarse.
Creer. Esperar.
Hasta dónde, soñar o ser realista.
Dar, recibir.
Guardarse o brindar.
Confiar o callar.
Aceptar o ignorar.
Hasta dónde pensar que lo que sucede es lo que tiene que pasar.
Hasta dónde preguntarse por qué no pasa lo que podría pasar.
Hasta dónde la paciencia o la tolerancia.
¿Cuándo convencerse? cuando está todo en su punto medio ¿o en lo máximo?.
¿Liberar el todo de uno o guardarse siempre una parte que sea intocable para nadie?
Hasta dónde hablar y empezar a callar.
¿Hasta dónde? o ¿Hasta cuándo?.
Tal vez no exista El Momento, ni El Lugar para empezar a sentir los cambios.
Todo lo que se siente, no se rige estructuralmente sobre el tiempo o el espacio.
Porque nace, nace sin preguntarle a nadie. Ni a nosotros mismos que somos quiénes vamos a llevar ese sentir en las paredes del interior.
Así tan simple sucede las modificaciones, lo que ayer parecía rígido hoy ya puede ser lo más efímero. 

1 comentario:

Luli Cattáneo dijo...

Hace mucho que no pasaba por aquí... Increíble, esta semana estaba pensando en algo parecido. Por qué uno piensa que es eso lo que tiene que pasar y por qué no otra cosa? Ki que sucede o no; depende sólo de las personas o del destino también? A veces dudo del destino, de cuánto puede influir o no... es tan raro todo. En fin, al menos sabemos que hay decisiones que sólo uno puede tomar en el presente. Besos Yami!